Aiden se rió, retrocediendo ligeramente.
—Eso significa que no podemos hacer lo que estás pensando.
Hendricks lo miró con incredulidad.
—¿Por qué no?
—Porque no es apropiado... estamos en casa ajena. Y además, está Lía cerca —agregó Aiden, intentando sonar lógico, aunque Hendricks solo veía una oportunidad para hacerle cosquillas.
—¡Hendricks, para! —rio Aiden, retrocediendo hasta quedar atrapado entre la pared y el hombre que lo perseguía por la habitación.
—No hasta que cambies de opinión —re