Capítulo 94: El precio de la lealtad.
El muchacho le abrió la puerta a Ludovica, la guio y comenzó a salir hacia el exterior.
—¿Cómo vamos a hacer para que no nos vean? —inquirió y él negó con la cabeza.
—No es necesario, tenemos la pista libre —dijo el hombre con una sonrisa.
—¿Qué significa eso? —inquirió alzando la ceja con sospecha.
—Qué ninguno de los centinelas nos va a impedir el paso.
—¿Y eso por qué razón? ¿Se le voltearon a Piero? —interrogó con curiosidad.
—Los hemos comprado, parece que a muchos la lealtad le llega hast