Capítulo 90: Una pequeña conspiración.
El muchacho se detuvo en seco, la proposición de Ludovica retumbando en sus pensamientos como un eco discordante. Una pausa tensa colgaba entre ellos, y lentamente giró sobre sus talones para encararla.
Su mirada se afiló con suspicacia mientras murmuraba, casi inaudible, su desconfianza tejida entre cada sílaba.
—No sea tan directa, usted no sabe quién soy yo. ¿Qué hace si en este momento voy donde don Piero y le cuento lo que usted me está proponiendo? —proponiendo inquirió.
La serenidad era