Capítulo 58: Sentimientos encontrados.
Ludovica aceleró el motor y salió a toda velocidad del aparcamiento, con el rostro radiante por la emoción de la victoria. Pero no había recorrido muchos kilómetros, cuando oyó una voz detrás de ella y sintió el frío metal contra su sien.
Se sobresaltó y por unos segundos pareció perder el control, cuando miró por el retrovisor y vio la expresión burlona de Piero en el asiento trasero, sostuvo con fuerza el volante.
Presa del pánico, se apartó a un lado de la carretera. Piero se rio entre die