Capítulo 53: Entre la furia y el desamparo.
Eletta, aún inmersa en su terror, se encogió en el sofá, sus lágrimas mezclándose con el shock y la confusión. Observó con temor esa violencia redentora, sin saber si agradecer o temer al salvador que había surgido de la nada.
Sus sollozos se mezclaron con los gruñidos de la lucha que se estaba desatando ante ella, una sinfonía grotesca que cantaba un conflicto entre salvajismo y civilidad.
Su defensor, cuyos músculos parecían forjados en las fraguas de la ira divina, no mostró signo alguno de