Capítulo 21: Amargas decepciones.
Alexander se quedó estático, con el corazón, latiéndole enloquecido. El impacto de que ella lo hubiese escuchado fue tanto que se quedó mudo, incluso hasta su ebriedad se le pasó. Sintió un nudo en el estómago por haberle provocado ese dolor a Eletta, intentó hablar, pero las palabras se atragantaron en su garganta.
En cambio, fue Alessandro, con su mirada compasiva y sabia, quien tomó sus manos y se dispuso a responder.
—Eletta, mi niña, escuchaste mal, eso no fue lo que quiso decir tu padre —