Capítulo 112: La fiesta de la tentación.
Los tacones de Tanya chasqueaban rítmicamente contra el mármol mientras bajaba la escalera, Leandra la seguía de cerca.
Alexander estaba al pie de la escalera, con los dedos tamborileando inquietos sobre la barandilla, y sus primos formaban a su lado un coro silencioso de inquietud.
Apenas ella estuvo a su lado, la acercó a él y la abrazó con fuerza.
—Te amo, mi amor ¿A qué hora llegas?
La voz de Alexander cortó el murmullo de la charla preboda. Los labios de Tanya se curvaron en una sonrisa