Capítulo 108: Promesas en el viento.
Alexander llegó a la casa de sus padres donde se estaban hospedando, empujó la puerta de la habitación con un suspiro, liberando el peso de los sucesos del día.
La tenue luz del cuarto ondeaba en los bordes de la ventana, arrojando sombras sobre la delicada figura de Tanya, acurrucada bajo las mantas como una niña protegida en su fortaleza de sábanas y almohadas, al lado de la pequeña Alyssa, mientras los bebés descansaban acurrucados uno al lado del otro en la cuna, durmiendo plácidamente.
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