El corto vuelo en avión fue agradable y cómodo.
Claro que no podía ser menos, viajando con un billete de primera que Chantal le había enviado.
En Londres, la había ido a recoger un taxi, cortesía de la empresa, como el jovial conductor le había indicado al llegar al aeropuerto. Sin duda, Peter Stanton pesaba en todo.
Según le había indicado Chantal, una vez en París, un coche la llevaría al apartamento que había alquilado para ella.
Después de dejar sus maletas y refrescarse un poco, debía enca