Para sorpresa de Anne, adaptarse a su trabajo y a su nueva vida en Francia fue realmente fácil.
Sus compañeros eran estupendos y su única pega era que todos profesaban una especie de adoración espiritual hacia Peter Stanton . Cuando, además, se trataba de mujeres, esa adoración adquiría un tinte más carnal.
Pero, después de trabajar durante ocho semanas para él, Anne tenía que admitir que era comprensible.
Era inspirador, por mucho que a ella le pesara reconocerlo, y jamás pedía a sus empleado