Mundo de ficçãoIniciar sessãoBruno me mira sorprendido y después su mirada se vuelve más fuerte, sus cejas se juntan y toma de mi rostro besándome con más fuerza.
Dios esto es demasiado, pierdo el control de mis extremidades, mis oídos se agudizan, puedo escuchar su respiración entrecortada.
Me toma de nuevo entre sus brazos hasta recostarme con delicadeza en la cama y comienza a verme de arriba a abajo. Llevo su camisa deportiva, decido ponerme de pie para quitarla
—¡NO!— su grito me hace sobresa







