Mundo ficciónIniciar sesiónMateo entró al penthouse Villanueva bajo una lluvia que seguía cubriendo la ciudad entera con reflejos líquidos. El elevador privado se abrió directamente hacia el salón principal y el olor familiar del lugar lo golpeó inmediatamente: madera antigua, whisky caro y las flores blancas que Clara insistía en cambiar cada tres días desde hacía años. Era







