Mundo ficciónIniciar sesiónAkilómetros de ahí, Arturo Villanueva observaba la ciudad desde el ventanal inmenso de su despacho privado mientras sostenía el teléfono con tanta fuerza que los nudillos comenzaban a palidecerle. Llevaba casi veinte minutos escuchando hablar al abogado del otro lado de la línea sin interrumpirlo ni una sola vez. Cuando finalmente colgó, permaneció inmóvil frente







