—Todo a su tiempo, rubio —mientras seguía inspeccionando la casa, sonriendo sin explicación alguna, al mismo momento que él recibía una llamada.
—Tengo una emergencia, ¿quieres acompañarme?
—¿Dónde? —respondió ella.
UNA HORA DESPUÉS
—Hermosa, yo también te extrañé, preciosa Kitty, no te pongas celosa, Arnulfa, yo también te extrañé, cositas preciosas y hermosas, se ven tan bien, hasta han subido de peso.
—Se nota que también te han extrañado, mira cómo te lame la cara y la otra, que la quiere a