Cuando ella despertó, sentía la boca reseca y la confusión empezó a aparecer delante de ella, poco a poco se iba colando en su mente y hacerse visible delante de sus ojos. Se puso las gafas, luego los recuerdos llegan, lo cual lo hacía aún peor.
—Preciosa, te despertaste, ya era hora, estaba ansioso por este momento, me he esforzado en prepararte un suculento desayuno, espero sepas agradecer.
Era Andrés, con una bandeja que contenía el desayuno para la mujer que, más que agradecida, estaba e