—No sigas con este juego, Evelyn, ya te di días para que te calmes y hablemos con dos personas civilizadas. No fue para tanto.
—¿No fue para tanto? ¿Qué te pasa Sebastián? — El que le dijera solo Sebastián, le dolió de una manera extraña, una que quería seguir ignorando, según él le había dado espacio de dos días, para que se calmara y se diera cuenta, pero al contrario lo que había hecho es que ella no sea capaz de verlo a los ojos, como en ese momento, que tenía la puerta entre abierta sin qu