—Toma, han ordenado, este uniforme para ti, no sé a qué santos le rezaste de verdad, mira qué gastar tanto en tela.
—No hice nada, seguro se dieron cuenta de que también debo usar uniforme— Abrazando aquel paquete que contenía el uniforme de la empresa, llevaba un año pidiendo uno, a través de solicitudes escritas, correos electrónicos, había agotado todas las vías habidas y por haber, menos la de ir personalmente a reclamar su derecho.
—Y eso, amiga, ¿qué tienes en las manos?
—Mi uniforme, aún