Me encuentro atrapada en la red, junto a Venco, a apenas unos centímetros de distancia. Estoy temblando de miedo, mi corazón late con fuerza y mi respiración es agitada. De repente, escucho un sonido entre los árboles, un crujido de ramas y hojas que me hace girar la cabeza hacia la izquierda.
Y entonces, lo veo. El hombre misterioso, con su capucha de cuero, emerge de la oscuridad. Su presencia es imponente, su figura alta y delgada se recorta contra la luz tenue del bosque. Me siento paraliza