No puedo creer lo que estoy viendo. El rostro de Morax es idéntico al de Venco. Me siento como si estuviera en un sueño, un sueño que se está convirtiendo en una pesadilla.
— No puede ser — digo, mi voz apenas un susurro.
Venco grita desde la distancia, su voz llena de preocupación.
— ¡Ocaso, vamos a hablar de eso más adelante! — dice.
Pero Morax no permite que Venco me calme. Se acerca a nosotros, su sonrisa cruel y siniestra.
— No creo que vayan a hablar — dice, su voz llena de veneno. — Uste