Respiro profundamente cuando Venco se va, sintiendo un alivio momentáneo. Me había puesto nerviosa con su intensidad, su deseo palpable en el aire. Pero ahora que se ha ido, puedo pensar con claridad.
Me dirijo hacia mi armario y elijo un conjunto de ropa adecuado para mi próxima tarea. Me pongo un par de pantalones de tela, una camisa blanca y una chaqueta de terciopelo. Me recojo el cabello en un moño alto y me calzo unas botas de cuero que me llegan hasta la rodilla.
Mi objetivo es descubrir