AURORA
La cena terminó y el reloj del salón marcaba casi la medianoche. Mis padres comenzaron a prepararse para partir, visiblemente cansados pero con la tranquilidad dibujada en el rostro tras haber cargado a su nieto y comprobado que estábamos a salvo.
Sebasten y su padre acompañaron a Carl hacia la entrada principal para coordinar con los choferes la escolta que los llevaría de vuelta a su casa. Aprovechando que la atención de los hombres estaba en el vestíbulo, mi madre me tomó del brazo co