SEBASTEN
Aurora se pegó a mi costado, cerrando los ojos. Tomé al bebé con cuidado para acostarlo en la cuna a nuestro lado y luego volví a la cama para envolver a mi mujer entre mis brazos, velando el sueño de mi familia mientras reorganizaba la cacería en mi cabeza.
Sin embargo, el pequeño soltó un ligero gimoteo, moviendo los puñitos en el aire. Aurora abrió los ojos de inmediato, girando la cabeza hacia la cuna con esa alerta instintiva que no la dejaba descansar del todo.
—Tranquila, solo e