El eco de la bota golpeando la rejilla de ventilación resonó entre los tanques de presión como una sentencia. El vapor que escapaba de las tuberías creaba una cortina blanquecina y húmeda que distorsionaba las distancias. Maya se encogió detrás de un enorme compresor de aire, su silueta apenas visible entre la maquinaria. Yo me pegué a la estructura metálica de una turbina, sintiendo la vibración del motor recorrer mi columna como una advertencia eléctrica.
Una luz de linterna táctica barrió el