Cuando volví a ver a Cati y a mi nona, me alegré muchísimo aunque no dejaba de pensar en que había abandonado a mi pequeña con el monstruo de su padre, sintiéndome culpable. Sabía muy bien que Kevin jamas le haria daño, pero mi hija era muy pequeña y ya había pasado por muchas manos y por muchas casas
— Ahora que, decirnos algo pareja — nos dijo Cati a Aaron y a mi
— Ahora a casarnos en Londres, mis abogados ya tienen los papeles, nada más que lleguemos nosotros los firmemos y que nos case un j