Grité tan fuerte el nombre de Aaron, que la mayoría de los invitados se giraron para saber quién gritaba, entre ellos Kevin, mi nona y Caty. Corrí lo más deprisa que pude echándome a los brazos de Aaron, cogiéndome él tan fuerte en sus brazos que creía que me iba a partir en dos.
— Aaron espera ¿y mi hija? — le pregunté
— Cariño, ¿te olvidas que soy CEO y multimillonario y tengo los mejores abogados? — me contestó
— No me importa tu dinero, te amo a ti — le dije, escuchando a Kevin gritar, amen