Dos días después, vi a Dory muy nerviosa andando por la casa sin rumbo fijo, me acerque hasta ella y la abracé intentando llevarla al salón, nos sentamos en el sofá, le limpie la lágrima que le caía por la mejilla mirándonos las dos a los ojos.
— ¿Qué te pasa? te veo hoy muy nerviosa — pregunté
— Hoy viene la hermana de Kevin de Nueva York, no es buena gente Alice, pero va a ser mi cuñada, temo que se entere de que mi hijo está en tu vientre y se lo cuente a varios amigos — me dijo
— No pasará