96. EL REGRESO URGENTE A LA MANADA
ALAYA:
Reynolds no me respondió de inmediato. Su expresión era una mezcla contenida entre el miedo y la furia que veía por primera vez tan claramente en él. Era evidente que se estaba conteniendo. Me tomó en sus brazos de regreso a la mansión. Cristín había ido por Simón que la tenía tomada de la mano tratando de entretener a nuestros compañeros.
Cuando me sentí más tranquila, tiré de su mano rumbo al despacho de la casa donde nos introducimos y cerré la puerta.
—¿Sabes qué quiso decir mi madre