ALAYA:
Miraba a Reynolds casi adivinando lo que estaba pensando. Le sostuve la mirada con una leve sonrisa, rogando casi que dijera que sí. La llegada de Cristín me había levantado el ánimo, y me había hablado tanto de lo adorables que eran los cachorros que me entraron deseos de verlos también.
—¿Puedes venir conmigo? —Me dirigí directamente a Reynolds.
Cristín los miraba como una niña alegre a quien iban a llevar a un parque de recreaciones. Yo tenía mis temores, pero anhelaba saber de la vid