69. EL RECORRIDO POR LA MANADA
ALAYA:
Me detuve al escucharlo para mirarlo. Él me sostuvo la mirada mientras buscaba en ellos alguna trampa. Pero no encontré nada, solo una serenidad que me tranquilizó. No respondí de inmediato. Eché a andar despacio sin responder.
—¿Qué quieres decir con eso? —dije al fin, casi sintiéndome tonta.
—Creo que para tu proyecto es muy bueno si vamos a visitar los hoteles que vamos a promocionar —explicó con tranquilidad—. Tú puedes elegir el lugar al ser la responsable. Yo me encargo de lo