45. UN NUEVO DÍA
ALAYA:
Cuando volví a abrir los ojos, estaba dormida sola en mi cama. El sol entraba radiante por la ventana, mientras la brisa de la mañana llenaba mi habitación de un dulce aroma a jazmín. No quería levantarme, me sentía tan a gusto que deseaba poder quedarme allí todo el día. Pero la naturaleza no perdona, así que tuve que salir de la cama corriendo al baño.
Fue entonces que vi el reloj de Reynolds en la mesa al lado de la cama. No era un sueño, todo era real. Llevé la mano a mi vientre mi