127. LA VÍSPERA DE LA CEREMONIA
ALAYA:
¿Estaba asustada? Sí, mucho. No me sentía segura y mucho menos vencedora. Miré por la ventana el territorio de la manada. Había escapado de todos ellos, incluso de mi amiga Cristín, que ahora no se desprendía de Simón. Esa demostración de energía los había convencido. Me felicitaban llenos de esperanza, admiración y alivio. Pero también expectativas. Tantas expectativas que me abrumaban.
Mi mirada recorrió la gran extensión de verde que abarcaba hasta donde alcanzaba la vista. La votació