126. LA DECISIÓN DEL CONSEJO
REYNOLDS:
El amanecer llegó demasiado rápido. Apenas había dormido, mi mente dando vueltas entre las amenazas que convergían y la votación que se llevaría a cabo hoy. A mi lado, Alaya dormía profundamente por primera vez en días, exhausta después de haber dominado a Licandor. Su respiración era profunda y regular, su cuerpo completamente humano ahora que tenía control sobre sus transformaciones.
La miré dormir, memorizando cada detalle de su rostro. En unas horas, la manada decidiría si era d