125. CRISTÍN SE DECIDE
CRISTÍN:
Ya no sabía qué pensar. Jamás imaginé que venir detrás de Alaya me llevara a este mundo sobrenatural. La observaba con miedo, desde donde estaba. Temía que no pudiera. Alaya se puso de pie en el centro de la sala del consejo. Todos los ancianos y guerreros retrocedieron un paso, dándole espacio. Reynolds permaneció a su lado, su mano entrelazada con la de ella.
—¿Estás lista? —le preguntó Reynolds en voz baja.
—Sí —respondió Alaya con firmeza—. ¿Qué debo hacer?
—Llámalo en tu ment