114. EL RASTREADOR
SIMÓN:
Salí de la cueva a toda velocidad con mi lobo Sael al mando completamente. Mi Alfa me había dado una orden clara: encontrar a los Elyndores y no dejarlos acercarse a Alaya mientras ella luchaba por salvar a su cachorro. Dejé atrás a mi Cristín aterrada, sin entender nada de lo que estaba pasando, y eso me desgarraba por dentro. Pero era mi deber como Beta proteger a mi Luna y a su cachorro de cualquier amenaza.
El bosque estaba en silencio. Demasiado silencio. Ni siquiera los pájaros ca