115. LAS TRES NATURALEZAS
ALAYA:
El calor en mi pecho explotó dentro de mí. No pude contenerlo ni controlarlo. Me iluminé con una luz verde tan brillante que tuve que cerrar los ojos. Me estaba desvaneciendo y me convertía en pura energía. Estaba cambiando sin que pudiera impedirlo. Cuando abrí los ojos, había cambiado.
Mi visión era diferente, más clara y brillante. Me asombré ante lo que podía ver. Ante mí veía al mundo en dimensiones que no sabía que existían. Y eso no era todo, ¡era transparente! Intenté tocar mi c