107. LA CAPTURA
ALAYA:
Salimos corriendo tratando de no hacer ruido. Pero chocamos de frente con el sirviente llamado Darian. Por un momento me pareció ver la energía verde de los Elyndor. Retrocedí instintivamente mientras mi loba Elara gruñía en mi pecho sintiendo el peligro. Lo peor era que no estaba solo, tres lobos lo acompañaban y nos rodearon bloqueando la ruta de escape.
—Oh, me asustaste —dije tratando de actuar normal—. ¿Trabajas en la casa del Alfa? Te he visto en la cocina.
—Alaya, la Luna humana