103. LA FUGA DE ZAYRA
REYNOLDS:
Dejé de comer y miré a la humana Cristín, tan desenfadada y extrovertida. Todo lo contrario a mi Luna, tan silenciosa y siempre guardando sus dudas para ella. Mi Beta Simón buscó mi aprobación con la mirada, un permiso que no podía darle. Llevaban apenas unos días juntos como pareja destinada, todavía ni la había marcado. ¿Cómo iba a dejar que le dijera los secretos ancestrales?
Cristín seguía comiendo como si nada, disfrutando de todo lo que habían puesto en la mesa con deliciosa com