Finalmente, el día de la junta llegó.
Desde temprano, el gran salón de la manada comenzó a llenarse de murmullos, pasos apresurados y miradas cargadas de tensión. Los miembros más antiguos ocupaban los asientos delanteros, mientras los demás permanecían agrupados alrededor de las columnas de piedra, esperando escuchar el veredicto final sobre Lila.
Porque para muchos de ellos, aquella reunión solamente tenía un propósito.
Condenarla.
El ambiente era pesado, incómodo. La noticia sobre los result