KELLEN
Conduje directo a la casa de Breen; esta vez me detuve frente a esta, caminé como si el maldito lugar me perteneciera y toqué el timbre. En cuanto la puerta se abrió, la cara de sorpresa de Breen, fue todo un poema.
—¿No me invitarás a pasar? —pregunté con sarcasmo. Su cabello ahora era del mismo color que el de James, seguro que ayer usaba peluca.
—Kellen, ¿qué haces aquí? —cerró rápidamente la puerta para que nadie me viera, pero no importa. Le daré una última oportunidad, quiero saber