BREEN
Las horas pasaron y una opresión en el pecho no me dejó tranquila. Llegó la noche y no aparecían, entonces, el sonido de un mensaje entrante en el móvil retumbó por la habitación.
Obviamente, se trataba de un número desconocido, mis manos temblaban de anticipación, y me temía de quién podía tratarse. Pero antes de hacerme ideas en la cabeza, preferí leer el mensaje.
"Me llevo a mi hijo, espero que todos estos años a su lado los hayas disfrutado, porque no lo volverás a ver. Pelearé con to