TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 4. Nuestro turno
TODOS LOS BESOS DE TU BOCA. CAPÍTULO 4. Nuestro turno
Rebecca llegó erguida y despampanante a la oficina, aunque apenas había dormido. El tráfico de Nueva York estaba insoportablemente lento, y el ruido de los cláxones había sido como un martillo constante sobre su cabeza. Cuando entró en el edificio de Industrias Callaway, subió al piso doce y apenas cruzó la puerta de su oficina, vio a Seija y a su padre esperándola y conversando animadamente.
—¡Qué maravilloso es verlos nada más llegar! —sus