MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 78. Un destino inevitable
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 78. Un destino inevitable
A Seija le dolieron las palabras de Rebecca más de lo que estaba dispuesta a admitir, porque en el fondo sabía que su amiga no había dicho nada que no fuera cierto. Camilo estaba solo, y no solo físicamente en aquella habitación blanca de hospital donde el pitido constante del monitor marcaba el ritmo de una recuperación incierta, sino emocionalmente, como alguien que de pronto se queda sin el suelo firme bajo los pies.
Aun así, cuando levant