MI MEJOR ENEMIGO. CAPITULO 80. La única
El baño del departamento de Seija derrochaba mármol y lujo, sin embargo cuando la muchacha cerró la puerta detrás de ellos, el silencio quedó suspendido en el aire como si ambos estuvieran demasiado conscientes de lo que significaba estar allí juntos, en un espacio tan reducido, después de todo lo que había pasado entre los dos.
Camilo se apoyó con una mano en la pared mientras respiraba con cuidado. Todavía estaba débil, todavía tenía el vendaje en el pecho y medio costado, pero insistía en co