MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 77. Completamente solo
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 77. Completamente solo
Las próximas horas fueron una tortura silenciosa.
Seija se escapó de su habitación sin que nadie pudiera evitarlo y no se movió de la silla frente a la unidad de cuidados intensivos. El vendaje en su hombro le ardía, pero apenas lo notaba; el verdadero dolor era la incertidumbre que le apretaba el pecho cada vez que el monitor dentro del cuarto de cuidados intensivos emitía un sonido más agudo de lo habitual.
Pidió quedarse incluso después, cua