MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 7. Malditos celos
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 7. Malditos celos
Camilo llegó a su departamento esa madrugada con una sensación extraña, como si alguien le hubiera apagado el mundo de golpe. Cerró la puerta detrás de sí, dejó las llaves sobre la mesa y se quedó de pie unos segundos, mirando la nada. Luego fue directo a la cocina, sacó una botella y se sirvió un trago generoso. Bebía solo, en silencio, sin prisa, como si necesitara adormecer algo que no sabía cómo nombrar.
Estaba aturdido. No por la discusión en sí