MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 41. Una promesa definitiva
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 41. Una promesa definitiva
Pocos días después, la casa de Henry estaba llena de risas, globos y regalos. El baby shower había tomado un tono caótico y alegre, como todo lo que rodeaba a Rebecca.
—¡Llegó la tía favorita! —anunció Seija al entrar, con los brazos abiertos.
—Eso está por verse —replicó Chelsea de inmediato, levantándose—. Aquí ya hay competencia.
—Ni lo sueñes —dijo Seija, dejando los regalos sobre la mesa—. Tengo sobornos.
Las dos se miraron con fingida