MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 39. Sin respuestas
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 39. Sin respuestas
Los siguientes tres días fueron tan tensos que Camilo no fue capaz de hacer otra cosa que respirar para seguir existiendo. Dormía mal, comía por inercia y perseguía al padre de Henry como un autómata.
Pero cada segundo y cada espacio vacío se llenaba con el recuerdo de Seija: su voz, su forma de mirar cuando algo no le gustaba, el silencio incómodo con el que últimamente lo había enfrentado.
Y el verdadero golpe llegó cuando por fin volvió a su depa