MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 31. Una decisión demasiado ligera.
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 31. Una decisión demasiado ligera.
Camilo retrocedió como si no pudiera creer lo que estaba escuchando.
La miró con una mezcla de frustración y molestia, como si Seija acabara de decir algo que rompía una regla básica del mundo.
—¿Cómo puedes decirme algo así? —le soltó, sin suavizar el tono—. Mi madre puede faltar en cualquier momento. Lo menos que puedo hacer como hijo es ir a verla.
Seija respiró hondo antes de responder. No quería discutir desde el impulso. Estaba