MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 23. Una confesión inesperada
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 23. Una confesión inesperada
Cuando Seija y Camilo salieron del restaurante, la noche los recibió con una brisa fresca que contrastaba con la tensión que todavía flotaba entre ellos. Habían pasado horas juntos, hablando más de lo debido, rozando territorios peligrosos sin nombrarlos. El silencio que compartían no era incómodo, pero sí denso, como si ambos supieran que algo estaba a punto de romperse… o de cambiar.
Caminaron lado a lado hacia el estacionamiento. Seija