CAPÍTULO 58. Un buen show
CAPÍTULO 58. Un buen show
Rebecca estaba sentada frente a su escritorio, la pantalla de su computadora estaba encendida, pero su atención flotaba en otra parte. Tomó el teléfono con un leve temblor en la mano, como si la intuición que sentía se tradujera en electricidad que recorría sus dedos. Marcó el número de Seija y esperó a que contestara.
—Seija —dijo, con un tono que mezclaba urgencia y cautela—. Tengo un presentimiento. Algo está pasando.
La voz de Seija respondió al otro lado, cargada